Ingredientes certificados
Cada materia prima llega con su documentación de origen. Si una receta necesita algún derivado de palma, exigimos certificación RSPO de aceite sostenible.

El obrador
Tres días de trabajo y seis semanas de espera. Ni una gota de vino de fuera, ni una máquina que haga lo que se puede hacer con las manos.
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Lunes por la mañana
Sacamos entre tres y cinco litros del depósito —normalmente el vino que se queda corto de grado para embotellar— y lo llevamos a fuego muy suave durante un par de horas. El alcohol se marcha, el agua se va, y lo que queda es un jarabe oscuro, espeso y muy concentrado en color y polifenoles.
02
La base grasa
La receta base es sencilla y no ha cambiado desde la primera tanda: oliva virgen de una almazara de Ólvega para el cuidado, coco para la espuma, karité o cacao para el cuerpo, y aceite de pepita de nuestra propia uva, prensado en frío, que aporta ácido linoleico y un tacto muy ligero.
03
El momento delicado
Disolvemos la sosa sobre los cubitos de vino congelado, muy despacio y con mascarilla: la reacción se dispara y, si el vino no está helado, se quema el azúcar y sale un jabón marrón feo. Cuando la mezcla baja de 35 °C la unimos a los aceites y batimos hasta la traza, ese punto en el que la pasta deja un surco que tarda en cerrarse.
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Aromas y botánicos
En la traza entran los aceites esenciales y los sólidos: hollejo molido, carbón de sarmiento, flor de lavanda, avena, arcillas. Van siempre en el último minuto, porque cada añadido acelera la mezcla y hay recetas que pasan de líquido a puré en menos de treinta segundos.
05
La parte más larga
Al día siguiente desmoldamos y cortamos el bloque con lira y cuchillo largo. Las pastillas suben a la estantería de pino, separadas, con el aire circulando entre ellas. Ahí se quedan seis semanas: pierden agua, endurecen y terminan de neutralizarse.
06
Salida del obrador
Cada pastilla se envuelve en papel kraft con una faja impresa en una imprenta de Soria capital. En la etiqueta van la receta, la variedad de uva, la lista completa de ingredientes, el lote y la fecha en que se hizo. Guardamos una pastilla de cada tanda en el archivo del obrador.
Control y trazabilidad
Controlamos de dónde viene cada ingrediente, cómo se elabora en nuestras instalaciones y qué sale de cada tanda. Es la parte menos vistosa del oficio y la que nos permite garantizar la calidad de lo que vendemos.
Cada materia prima llega con su documentación de origen. Si una receta necesita algún derivado de palma, exigimos certificación RSPO de aceite sostenible.
Todos nuestros lotes pasan un análisis en laboratorio externo antes de salir del obrador. El informe se archiva junto con la pastilla testigo.
Número de lote impreso en cada etiqueta, con la fecha de elaboración y la de consumo preferente. Con ese número sabemos qué vino, qué aceite y qué día se usó.
Nuestras reglas
Cuatro decisiones que tomamos al principio y que nos siguen costando dinero, pero que definen cómo huele y cómo se comporta el jabón.
Todo el vino, el mosto, el hollejo y el sarmiento salen de nuestras parcelas de La Rasa.
La que genera la propia reacción se queda dentro. Es lo que hace que no tire de la piel.
No compramos base glicerinada para derretir y perfumar. Partimos siempre de aceite y sosa.
Nada sale del obrador antes de las seis semanas, aunque se haya agotado la receta.
Una duda razonable
Nos la preguntan en todas las visitas. No existe jabón sin álcali: la sosa es lo que convierte el aceite en jabón. Durante la reacción se consume por completo, y al terminar el curado no queda sosa libre en la pastilla, solo jabón, glicerina y el aceite que dejamos de más a propósito.
Lo comprobamos con tiras de pH tanda por tanda y guardamos el registro. Si alguna vez un lote no da el valor correcto, se destruye entero: nunca se reprocesa.
Ven a verlo
Visitas de grupos pequeños, con cata de vino incluida y una pastilla recién cortada para llevarte. Hay que reservar: solo entramos ocho personas a la vez.